Barcelona se contruye como ciudad en el s. I a.C gracias al Imperio Romano. Se fundamenta sobre la intención de establecer una fortificación que permita controlar el comercio marítimo y abastecer a roma de piedra y de productos marítimos y de la tierra, como vino. Barcino, nombre que recibía entonces, era una ciudad pequeña fundada por el emperador Augusto y su primer puerto estaba situado bajo Montjuïc.
A medida que el Imperio Romano pierde fuerza, Barcino varía sus costumbres. Las clases se definen cada vez más y evoluciona hasta perder el interés en tradiciones estrictamente romanas, como la importancia de los cargos municipales. Aunque pueda parecer un dato trivial, cuando Ataúlfo en el s. V. invade Barcino, escogiéndola como su nueva capital, los entresijos de las disputas geopolíticas entre visigodos y romanos unidos a la tendencia tiránica de los antecesores romanos sobre la población, acrecenta el desequilibrio entre clases y propicia revueltas. De esta manera la religiosidad gana terreno en detrimento de la política y lentamente Barcelona se convierte al cristianismo. Al final, Cabe decir que dicha etapa fue, cuanto menos, sangrienta; y no dejo de serlo, puesto que esas disputas facilitaron la invasión por el Imperio musulmán en el año 710. Los ochenta años de dominio islámico acabaron el 4 de abril del 801, con la entrada de Luis el Piadoso en la ciudad. Aunque no terminó ahí, tras Al-Mansur llegaron la violencia feudal en el s. X pero también el auge de la economía barcelonesa, hasta que se convierte en un municipio.
Barcelona empieza ya a afianzar su fuerza como ciudad independiente y su situación estratégica cobra fuerza. El comercio por el mediterráneo -gracias al consulado del mar de Jaime I- cada vez es más importante, a pesar de los tejemanejes de piratas y corsarios. Poco a poco, y ya desde el XII, Barcelona se convertía en un importante puerto de idas y venidas. Extrangeros llegan a instalarse y trabajar en Barcelona en el puerto y entre ellos y los propios barceloneses dan lugar a un barrio dedicado a los oficios del mar y de la playa -del comercio y la pesca-.
Por todo ello, nuestro viaje por Barcelona dará inicio en la base de La Rambla, con vistas al monumento de Colón. Recomendamos a todos aquellos que deseen hacer este itinerario que lo comiencen disfrutando del fantástico ambiente que ofrece la Rambla. Es el mayor ejemplo de la heterogeneidad de Barcelona pues no sólo observamos turistas, sino que en pleno centro nos impregnamos del sabor propio de cualquier ciudad de mar. Cosmopolitanismo unido a las constumbres y rincones de cualquier ciudad antigua son palpables. Así que escojan cualquier terraza y saboreen un café y unas tostadas con <<pa amb tomaquet>> y aceite y prepárense para ver la Barcelona de verdad.
Hora prevista: 9 a.m.
Tiempo previsto: 30 min.
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